domingo, diciembre 02, 2007

Pensé que sólo pasaba en las peliculas (112da. Semana)

Buenas.

Horrible y gris domingo, de lluvia molestamente intermitente.

Los llevo un poco por la semana, hasta llegar a los acontecimientos de ayer, que dan origen al título de hoy.

El martes operaron a un amigo de apendicitis. Comento esto, porque el viernes anterior habían operado a otro. No sé si es que esto es epidémico, se contagia por vía aérea, es venéreo o qué, pero pareciera que en cualquier momento le toca al próximo, aunque lo más probable... es que todo sea mera casualidad, así que tengan a bien desestimar este parráfo, jeje.

El miércoles, además de haber tenido mi segunda lección de manejo, fue el cumpleaños número 78 de mi bobe a la cual no pude encontrar porque la muy desfachatada se fue de paseo a celebrar por ahí con sus amigotes. Pero miren ustedes, ¡qué mal!, si se enteraran en el barrio, ¿qué dirían? Hablando en serio, me enorgullece que a tu edad, Berti, salgas a disfrutar incluso en tu cumple. Ya vamos a tener tiempo para hablar...

El viernes tuvimos dos eventos. Por un lado un seminario dado en honor a una científica israelí con años de trabajo en el instituto Weizmann y en la Universidad Ben Gurion; por otro lado, el cumpleaños número 46 de la Universidad de Twente, festejado con una ceremonia durante la cual (además de haber un saxofonista y una acordeonista que tocaron una milonga del gran Ástor Pantaleón) dicha científica recibió un Doctorado Honoris Causa de la Universidad. Me sorprendió muchísimo ver a una mujer de 82 años, activa en el campo de las membranas desde hace 56. Durante el seminario hablaron unos 6 ó 7 profesores y la mujer no sólo escuchaba atenta, sino que además tenía preguntas acerca de todos los temas y nada sencillas, además... increíble.

Ahora, sí, el sábado. En pocas palabras: se casó Ikenna. Sólo Karina, Can, Rob y su esposa y yo estábamos invitados. Más allá de haber ido a una boda con comida típica nigeriana y con un programa fijo y respetado por completo (que hasta incluía el momento para dar los regalos, jajajaja), fue la primera vez que me encontré en una especie de iglesia completamente poblada por gente bien negra cantando, aplaudiendo y balilando al son de plegarias más bien rítimicas y "alabando el nombre del señor" cada aproximadamente tres oraciones. Lo primero que le dije a Can al entrar fue "creo que soy demasiado blanco y demasiado judío para esto". Lo que aprendí es que nada puede ser tan malo si es hecho en el nombre del señor... (quise marcar la ironía en esta oración, pero no estaba seguro de dónde poner la diéresis, jejeje).

He escuchado, incluso, lo siguiente (al mejor estilo porrista):

Pastor: Give me a J
Público: jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaay
Pastor: Give me an E
Público: eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
Pastor: Give me an S
Público: essssssssssssssssssssssssssssssssssss
Pastor: Give me a U
Público: iuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu
Pastor: Give me an S
Público: essssssssssssssssssssssssssssssssssss
Pastor: What do we get?
Público (enardecido): JEEEEEEEESUUUUUUUUUUUUUUSSSSSSSSS
Pastor: Praise the lord
Público: Halleluyah!

Un abrazo para todos y buena semana! (sólo quedan dos posts antes de viajar!)

2 comentarios:

Marita dijo...

Te imagino con los brazos en alto y gritando...jajaja!..no pude evitarlo cuando le lei....!!!

Un beso grande, nos vemos la semana que viene!!!

Ana M. Di Nezio dijo...

No puedo creer que eso haya sido asi!!!
dame una J !!

anda!!

besos pa mi mas rubio amigo