domingo, abril 01, 2007

Delft (78va. Semana)

Hola, hola, amiguillos pillos!

Cómo los encuentra este domingo? Acá hacen 17 grados y el cielo está completamente despejado. Es un día increíble aunque algo ventoso. Claro que cuando uno tiene que dedicarse a los quehaceres domésticos no lo puede disfrutar mucho, no?

El domingo pasado, nos fuimos con Ikenna a Delft para asistir a un curso sobre Dinámica Computacional de Fluidos: para aprender más acerca de como simular como se mueven líquidos y/o gases dentro de tubos, equipos, etc. Estuvo relativamente aburrido y llegó un punto donde el profesor que lo daba estaba más interesado en mostrarnos qué pueden hacer él y su grupo que en enseñarnos cómo se hace. Pudimos simular algunas cosas básicas, pero nada destacable.

Delft, por otro lado, es una ciudad muy linda. Por alguna razón, tiene demasiadas iglesias. Es una especie de versión a pequeña escala de Ámsterdam: tiene muchos canales y varios bares. No pudimos ver mucho, pues el curso era de 8.30 a 17.30 todos los días. Aún así, me las arreglé para sacar algunas fotos. El hotel está sobre un canal. Esto podía verse hacia un lado:




y esto hacia el otro:




La ventana de mi habitación es la de abajo de todo, a la izquierda. Recorriendo un poco vimos la municipalidad:




y esta es una de las iglesias, justo enfrente:




Este soy yo, en una de las tantas entradas de una iglesia enorme:




Como en todas las ciudades holandesas que visité, había un poco de arte por las calles:







Este es un gabinete para exhibir arte (el cartel azul dice "para el arte"). Básicamente, aquí vemos un portafolios del cual cuelga un número importante de lámparas, cuyas pantallas son vasos de sopa (es decir, sopa que en vez de venir en sobre viene en vasos descartables y uno agrega agua y la toma directo de ahí) e iluminan una silla. O esto no transmite nada o mi ojo artístico no está del todo afinado. Tal vez es una metáfora acerca del balance entre la vida laboral y el descanso, matizando con sopitas. NO LO SÉ.

Este es uno de los edificios de la Universdad. Nótese el costado vidriado. Hay gente que trabaja en este edificio y otra que toma sol sobre éste:




Entre todas nuestras cenas, caímos en un restaurant argentino. No sé si les conté, pero en ciudades más grandes que Enschede abundan los restaurantes argentinos, aunque más bien "holandizados". Éste estaba dirigido por un señor hijo de un porteño y una lisboeta (gentilicio cortesía de la Real Academia Española). Es lo más cercano a un restaurant argentino manejado por argentinos que me encontré. De cualquier modo, lo más importante de la historia es que me tomé una Quilmes, con su etiqueta escrita en inglés y todo.

El viernes, luego de todos los posibles retrasos con los trenes y los colectivos involucrados, llegamos a Enschede y a la media hora, me encontré partiendo hacia lo de Karina, que organizó una fiesta con motivo de su no tan reciente mudanza. Estvo divertido. Vi a Miriam, que hacía dos meses que no veía y vaya que una panza de embarazada crece en dos meses!

El sábado fui al gimnasio, hice mis compras y me dediqué a resolver el asunto del cable. Lo mejor que puedo hacer sin comprar una tele y usando la compu en su lugar es ver todo en blanco y negro. No me quejo: no veo tanta tele y prefiero 20 canales en blanco y negro a dos canales aburridos con todos los colores del arcoiris. A la noche cené con Miriam y Marcel en un resto griego al que no había ido nunca. Rico y ameno!

Esta semana no estaré mucho en la compu, pues estamos de mudanza. Al parecer, a fines de abril nos mudamos al edificio nuevo y debemos poner todo en cajas y dejar todo listo. Dado que empacar 5 laboratorios y un número importante de oficinas no es tarea menor, empezamos esta semana.

Viernes y lunes es feriado por semana santa. El jueves a la noche estaré saliendo hacia Berlín, de donde volveré el lunes a la mañana, así que no habrá post hasta entonces.

Un beso grande para todos!

-Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y que los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía un laberinto mejor y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: ¡Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que te venden el paso. Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere. -- JLB

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